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Cómo Tailandia enfrenta la crisis del plástico mediante alianzas de RSE

Tailandia, nación cuya economía depende en gran medida del turismo, encara el reto de equilibrar la expansión turística con la protección de su entorno natural; en los últimos años, la creciente preocupación por el plástico —sobre todo el de un solo uso y los desechos que llegan al mar— impulsó a autoridades, empresas y comunidades a adoptar prácticas de responsabilidad social empresarial (RSE) y a promover modalidades de turismo más sostenibles. A continuación se exponen el contexto, las iniciativas y ejemplos destacados que muestran diversas soluciones implementadas en el país.

Antecedentes y desafíos

Tailandia ha sido señalada por diversos estudios internacionales como uno de los países que más contribuyen a la contaminación plástica marina, situación que motivó la implementación de políticas públicas y la creación de alianzas entre múltiples sectores. Entre los desafíos más relevantes se encuentran el uso extendido de envases desechables en comercio y hostelería, la limitada gestión de residuos en áreas costeras, la elevada presión turística en islas y espacios naturales, así como la necesidad de fortalecer la infraestructura destinada al reciclaje y a impulsar una economía circular.

Entorno político y enfoque nacional

El gobierno tailandés difundió una hoja de ruta para la gestión de residuos plásticos (2018–2030), cuyo objetivo es disminuir su generación, impulsar el reúso y fortalecer las cadenas de valor del reciclaje. A escala local, numerosas provincias y municipios han puesto en marcha campañas para restringir bolsas y envases desechables, fomentar el reciclaje y reorientar la oferta turística hacia prácticas más sostenibles.

Ejemplos corporativos destacados en RSE

  • Indorama Ventures: compañía con sede en Tailandia que ha impulsado plantas dedicadas al reciclaje de PET y a procesos de botella a botella. Su RSE se orienta a la recolección y tratamiento de envases posconsumo, la colaboración con redes de recolectores y la elaboración de resinas recicladas que devuelven plástico aprovechable a la cadena de producción.
  • Siam Cement Group (SCG): conglomerado industrial que promueve proyectos basados en la economía circular. Entre sus principales esfuerzos se incluyen inversiones en tecnología de reciclaje, artículos con porcentaje de material recuperado y estrategias para disminuir el uso de embalajes. SCG colabora con distribuidores y clientes del sector turístico para brindar opciones más responsables con el entorno.
  • Empresas hoteleras y cadenas locales: múltiples establecimientos y alojamientos independientes han implementado medidas para recortar el consumo de plásticos, como la retirada de botellas plásticas individuales en habitaciones mediante puntos de agua recargable, la instalación de dispensadores rellenables de jabón y champú, además de la eliminación progresiva de pajillas y cubiertos plásticos.
  • Pequeñas y medianas empresas de reutilización y reciclaje: diversas startups y talleres comunitarios transforman desechos plásticos en artículos prácticos (mobiliario, paneles, piezas artesanales), generando oportunidades laborales y aportando nuevo valor a materiales recuperados.

Iniciativas comunitarias y ONG

  • Trash Hero: movimiento surgido en Tailandia que impulsa limpiezas periódicas en comunidades, impulsa campañas formativas y organiza actividades orientadas a disminuir el uso de plástico en playas y zonas residenciales. Su esquema voluntario y fácilmente replicable se ha convertido en un referente de participación ciudadana.
  • Green Fins: programa internacional presente en Tailandia para operadores de buceo y snorkel. Green Fins establece criterios de buenas prácticas que atenúan los efectos sobre el entorno marino, fomenta la gestión adecuada de desechos y suprime plásticos prescindibles en operaciones turísticas vinculadas al agua.
  • Proyectos de educación ambiental: escuelas y colectivos locales en provincias costeras implementan iniciativas de concienciación sobre separación en origen, reciclaje y disminución del consumo de plásticos, capacitando a guías, pescadores y comerciantes.

Ejemplos destacados del ámbito turístico

  • Cierre y gestión de Maya Bay (Islas Phi Phi): la clausura temporal de la bahía para recuperación ecológica se transformó en un precedente en gestión turística responsable. La reapertura se hizo con limitación de visitantes, reglas estrictas y medidas para evitar el impacto por embarcaciones y residuos.
  • Koh Tao y el sector de buceo: la industria de buceo y resorts en Koh Tao han adoptado compromisos para reducir plásticos (sustitución de pajillas, recipientes reutilizables, programas de recogida de redes y vertederos responsables) y para certificar operadores a través de estándares ambientales.
  • Iniciativas provinciales: Phuket y Krabi: ambas provincias impulsaron campañas para reducir envases y fomentar alternativas reutilizables; en coordinación con hoteles, mercados y operadores turísticos se impulsaron medidas como puntos de recarga de agua y prohibición progresiva de espuma y ciertos plásticos.
  • Turismo comunitario en el norte: en comunidades como Mae Kampong (Chiang Mai) y aldeas del norte, proyectos de turismo comunitario integran prácticas sostenibles: alojamiento de bajo impacto, gestión local de residuos, productos locales sin embalajes innecesarios y educación a visitantes sobre consumo responsable.

Hallazgos visibles y aprendizajes

  • En numerosos establecimientos turísticos se ha logrado disminuir la presencia visible de plásticos, impulsado tanto por normativas internas como por una creciente conciencia entre los visitantes.
  • La industria dispone ahora de una variedad más amplia de insumos reciclados, junto con la expansión de plantas especializadas en procesar PET y otros tipos de plásticos.
  • Se observa una articulación más eficiente entre autoridades, sector privado y comunidades, donde campañas municipales se enlazan con proyectos empresariales y acciones de voluntariado.
  • Persiste la urgencia de contar con métricas uniformes, ya que distintos participantes destacan que cuantificar resultados reales (como toneladas evitadas, porcentajes de reciclaje o disminución de desechos en playas) resulta esencial para validar impactos y atraer capital.

Retos que aún permanecen

  • La infraestructura destinada a la gestión de residuos continúa mostrando disparidades significativas entre áreas urbanas y regiones rurales o insulares.
  • La economía informal del reciclaje persiste: la incorporación social y laboral de los recolectores mantiene el desafío de conformar cadenas de valor verdaderamente inclusivas.
  • El comportamiento del turista supone otro obstáculo, ya que modificar rutinas de consumo y fomentar una responsabilidad individual requiere una comunicación continua y opciones prácticas.
  • La escalabilidad de las soluciones también resulta compleja, pues numerosos proyectos exitosos nacen a nivel local, y transformarlos en políticas nacionales eficaces demanda coordinación y financiamiento.

Buenas prácticas replicables

  • Alianzas público-privadas-comunitarias: la combinación de recursos estatales, el conocimiento técnico del sector privado y el respaldo de la comunidad amplía la cobertura y favorece la aceptación social.
  • Economía circular: impulsar el diseño orientado al reciclaje, fortalecer el reciclaje local e incentivar mercados para materiales recuperados permite cerrar ciclos y disminuir la dependencia del plástico virgen.
  • Certificaciones y estándares locales: iniciativas como Green Fins y diversos sellos hoteleros promueven prácticas comprobables y transmiten confianza al visitante.
  • Capacitación y empleo: la incorporación de recolectores y pequeños emprendedores en cadenas formales eleva sus condiciones laborales y aumenta la eficacia del reciclaje.

Tailandia evidencia que una RSE aplicada con enfoque estratégico puede disminuir el consumo de plásticos y elevar la sostenibilidad del turismo sin comprometer la actividad económica. Las iniciativas integran innovación empresarial, participación comunitaria y decisiones públicas orientadas a proteger la salud de los ecosistemas y enriquecer la experiencia del visitante. Para que estas experiencias se consoliden y generen una transformación duradera resulta crucial reforzar la medición de impactos, financiar infraestructura para el manejo de residuos y fomentar modelos económicos que premien el diseño sostenible y la reutilización. El reto consiste en articular esfuerzos para que la economía turística produzca beneficios sociales y ambientales a largo plazo.

Por Elena Aranda